
quién soy
Soy Silvia
Y ella, la más bella: Chía.
Yo también me creí muchas tonterías sobre perros.
Y también probé cosas que, en la vida real, no funcionan.
solo quería entender a mi perra.
Esa mirada que parecía decirme algo y que yo no sabía interpretar.
Y buscando respuestas, encontré una nueva manera de mirar.
No solo a los perros, sino a la vida en general.


Entendí que muchas veces habíamos complicado demasiado la convivencia con ellos y que, en el intento de hacer que encajaran en nuestro mundo, nos habíamos alejado de lo natural en el perro.
Empecé a preguntarme qué ocurre cuando dejamos de mirar al perro desde lo que nosotros esperamos de él y empezamos a intentar comprenderlo desde quien es.
Porque un perro no es una persona pequeña ni una máquina que tenemos que enseñar a funcionar.
Es otra especie.
Y para convivir con otra especie necesitamos hacer algo que parece sencillo, pero que no siempre hacemos: conocerla, observarla y respetarla.
HASTA QUE EMPECÉ A MIRARLOS DE OTRA MANERA
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NECESITABA ENCONTRAR RESPUESTAS
Así que me formé como educadora canina,
Primero aprendí de aquí y de allí. De cada persona, de cada perro y, sobre todo, de todo lo que Chía me estaba enseñando.
Pero llegó un momento en el que necesitaba algo más: quería tener mi propio criterio.
Quería poner nombre a todo aquello que estaba observando en ella y descubrir qué decía la ciencia sobre eso que yo estaba empezando a ver.
Quería aprender de profesionales con experiencia, de personas que realmente conocieran el mundo del perro y que pudieran aportarme aquello que yo todavía no sabía.
Y no siempre he encontrado exactamente la misma forma de entender al perro que yo tenía en mente.
Pero también eso forma parte de aprender.
Porque escuchar otras formas de hacer las cosas, incluso cuando no las compartes, te obliga a preguntarte por qué funcionan para algunas personas, por qué siguen siendo opciones tan utilizadas y, sobre todo, qué hay detrás de elegir el camino más sencillo o más rápido.
Todo eso también me está ayudando a construir mi propio criterio.
Así que me formé.
Me sigo formando.
Y me seguiré formando, porque entenderles no se termina nunca.

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